Hasta hace algunos años, el circuito cerrado de televisión (CCTV) analógico fue el gran aliado de la seguridad. Funcionaba, pero con límites que hoy se notan. El video IP llegó para superarlos.
Resolución y detalle
El analógico trabaja con resoluciones bajas; cuando ocurre un incidente, muchas veces la imagen no permite reconocer un rostro o una placa. El video IP ofrece alta definición real, de modo que la grabación sí sirve como evidencia.
Cableado e infraestructura
En analógico, cada cámara lleva su cable coaxial hasta el grabador. En IP, las cámaras viajan por la red de datos y se alimentan por el mismo cable (PoE), lo que simplifica la instalación y abarata las ampliaciones.
Escalabilidad y analítica
Agregar una cámara IP es conectarla a la red. Y, sobre todo, el video IP habilita analítica: detección de eventos, conteo y alertas automáticas que el analógico nunca pudo dar.
¿Significa esto tirar lo que ya tiene? No siempre. Existen formas de migrar por etapas. En Techno Sys evaluamos su caso y le proponemos el camino más conveniente.